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Publicado el 04-10-2017 a las 11:43  
Informe

Actualidad / Fracaso del CNI, fracaso del Gobierno de España. Sí hubo referéndum

Muchos nos hemos preguntado por qué hubo referéndum cuando el Gobierno de España celebró un gabinete de crisis para éste no se celebrase. A pesar de contar con todos los medios a sus disposición, la actuación  fue un fracaso. Asier Martiarena en Yahoo.es, artículo que reproducimos, lo cuenta así:

Si son amantes el cine policíaco y de acción, ya tienen un plus extra para comprender esta historia. Hay que retroceder al mes de agosto. Con los movimientos preparatorios del 1-O y con la amenaza de llevarlos adelante por parte del Govern, Mariano Rajoy organizó un gabinete de crisis para afrontar la cuestión catalana con un objetivo único y de absoluta prioridad. Que no se celebrara ninguna votación. Para ello se emplearía el poder judicial, como bien se ha observado con la catarata de sentencias, y al CNI.

Los espías en España debían salir a las calles de Barcelona y poner la oreja para enterarse de qué pensaba hacer el Govern para burlar a la Policía. Objetivo prioritario: Requisar las urnas.

El Gobierno estimó que el Govern necesitaría entre 6.000 y 7.000 urnas para garantizar el correcto desarrollo de una jornada electoral al uso en Cataluña. ‘No serán fáciles de ocultar, pensaron. Así que las encontraremos’ fue el mensaje que se transmitió.

Llegado el momento, Interior dedujo que debían estar en un país cercano -como Francia o Andorra– y se intensificó la vigilancia de fronteras el viernes 29 y el sábado 30. Pero por allí no entraron. ¿Dónde están? seguían preguntándose. "Lo mismo ya las han llevado a los colegios electorales". La Guardia Civil hizo un barrido y no, no estaban.

Lo que no sabían es que el independentismo había creado una serie de grupos de trabajo clandestinos para encargarse de la recepción, custodia y transporte de las urnas a tiempo para la apertura de los centros electorales. Y la operación tuvo más de trama de espías de lo que se puedan imaginar. Porque cada miembro del operativo sabía cuál era su cometido, pero desconocía el de los demás. Incluso sus nombres.

Es decir, los unos las recepcionaban en puntos seleccionados -como el Puerto de Barcelona-, otros las custodiaban y ocultaban -en casas particulares, iglesias, centros sociales, garajes- y otros las transportaban hasta el destino en coches, bolsas de basura, como supuestos pedidos de pizza, en carros de la compra o lo que fuera necesario para pasar desapercibidos.

Y por si la Policía las detectaba, se desmontaron para despistar. Unos tenían el envase de plástico, otros las tapas, y otros los adhesivos puestos en el último momento. Se comenta que participaron más de 2.000 personas en este operativo. Un número importante de gente que no fue detectado por el CNI.

Total, que las urnas llegaron a los colegios. Así que fracasado el plan A empezó el B: que no votaran los políticos catalanes.

La Policía tomó posiciones en los colegios electorales que correspondían a cada uno de los candidatos. Lo hicieron desde primerísima hora del sábado. De manera coordinada y pacífica, la Policía tomó posiciones y rompió el cordón de voluntarios sin grandes incidentes. Los enfrentamientos llegarían, como se pudo ver, horas después.

Así ocurrió con Oriol Junqueras (ERC) y Carles Puigdemont (PdeCAT). Ninguno de ellos pudo votar en el lugar que supuestamente le correspondía -el segundo en Sant Julià de Ramis (Girona),- porque esos centros habían sido neutralizados por las Fuerzas de Seguridad. Parecia un éxito. Pero lo que no se esperaban en Moncloa era que el Govern decretara el censo universal. Nadie del CNI se enteró ni supo informar de este detalle que echaba por tierra el operativo policial ya que los candidatos podían desplazarse a cualquier otro centro electoral a depositar su papeleta en la urna.

La medida urgente que tomó el CNI fue seguir a Puigdemont. Por tierra, con una patrulla. Y por aire, con un  elicóptero. Pero de nuevo el plan falló. La patrulla no pudo seguir el coche oficial de Puigdemont. Y este, con la ayuda de sus guardaespaldas, hizo un cambiazo de libro. Lo relata La Vanguardia.   Estacionó su coche en un túnel, y allí cambio de vehículo. El coche señuelo salió del mismo y el helicóptero de la Policía picó y siguió el coche equivocado.

Despistado el ‘pájaro’, el ‘presidente’ retomó la marcha y se fue tranquilamente a votar al colegio electoral de Cornellá de Terri (Girona) donde no había ningún operativo policial como todos pudimos ver por los vídeos y las fotos de la prensa.

El resto ya lo saben. El referéndum tendrá más o menos validez. Pero de lo que no cabe duda es de que sí se celebró para sonrojo del CNI.

 

Publicado el 04-10-2017 a las 11:43  
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