• Reportajes Daniel Marín: «Volver a la Luna ya es posible, quedarse sigue siendo el gran reto»

      

    17/04/2026 | 13:35   |   Redacción  

    Daniel Marín: «Volver a la Luna ya es posible, quedarse sigue siendo el gran reto»

    La misión Artemis II abre una nueva etapa en la exploración espacial, con Canarias y España como piezas relevantes en el tablero internacional.


    El astrofísico y divulgador Daniel Marín participó en el programa Cosmópolis, dirigido por Héber Martín y Cristina Corsali en Radio Las Palmas, para analizar en profundidad la misión Artemis II, el primer vuelo tripulado alrededor de la Luna en más de medio siglo. A lo largo de la entrevista, abordó el contexto histórico del regreso lunar, los avances tecnológicos, la aportación española y los desafíos que aún impiden establecer una presencia permanente en el satélite.


    La Tierra vista desde el espacio profundo durante Artemis II, con su superficie parcialmente iluminada y cubierta de nubes, en una imagen que subraya la fragilidad del planeta en la inmensidad del universo.

    Un regreso histórico

    ¿Por qué ahora se produce este regreso a la Luna con Artemis II?

    La misión no aparece de forma repentina, sino que es el resultado de más de una década de desarrollo. El cohete Space Lauch System (SLS) y la nave Orión se comenzaron a diseñar hace años, tras la cancelación de programas anteriores, y durante mucho tiempo no se tenía claro cuál sería su objetivo final. Fue a partir de 2017 cuando se reactivó el interés político por la Luna y se dio forma al programa Artemis. Para la mayoría de la población mundial, esta es la primera vez que observa un viaje tripulado hacia nuestro satélite, lo que convierte esta misión en un hito generacional.

    ¿Qué importancia tiene Artemis II dentro de la exploración espacial actual?

    Se trata de una misión fundamental, aunque no tanto por los datos científicos que aporta, sino por su función como prueba tecnológica. Lo relevante es que ha demostrado que el sistema formado por el cohete SLS y la nave Orión puede llevar astronautas hasta las proximidades de la Luna y traerlos de vuelta con seguridad. Esto es imprescindible antes de plantear misiones más complejas. Además, confirma que la exploración lunar tripulada no terminó con el programa Apolo, sino que se trató de una larga pausa que ahora llega a su fin.

    ¿Qué diferencias existen respecto a las misiones Apolo?

    Aunque han pasado décadas, no todos los cambios son tan radicales como podría pensarse. El cohete SLS hereda tecnología del transbordador espacial y no supone una revolución total. La cápsula Orión mantiene un diseño conservador, inspirado en el Apolo, priorizando la seguridad. Sin embargo, sí hay avances importantes en áreas como la informática o las comunicaciones. Hoy es posible enviar imágenes en alta resolución durante la misión, algo impensable en los años sesenta, lo que cambia también la forma en la que el público vive estos viajes.


    La Tierra asoma sobre el horizonte lunar en una imagen captada durante Artemis II, un instante que revela la fragilidad del planeta frente a la inmensidad del espacio.

    Tecnología y misión

    ¿Cómo ha sido la vida a bordo durante estos diez días de misión?

    La experiencia ha sido mucho más cómoda que en las misiones Apolo. La cápsula Orión es la más grande construida en su categoría, lo que permite mayor espacio para la tripulación. Se han incorporado mejoras importantes, como un sistema sanitario propio, aunque con algunos fallos puntuales durante el vuelo. La convivencia recuerda a la de la Estación Espacial Internacional, pero en un entorno más reducido y con una planificación muy estricta. Cada momento estaba programado con precisión, sin margen para retrasos.

    ¿Qué avances tecnológicos destacan especialmente en Artemis II?

    Uno de los aspectos más relevantes es el avance en las comunicaciones. Ahora se pueden transmitir imágenes en alta resolución durante la misión, lo que acerca el espacio a la ciudadanía de una manera inédita. También se han mejorado los sistemas de navegación y control, aunque en algunos elementos clave se mantienen soluciones tradicionales que ya han demostrado su eficacia. La innovación convive con la experiencia acumulada, lo que refuerza la fiabilidad de la misión en un entorno extremadamente exigente.

    ¿Se han producido problemas relevantes durante el vuelo?

    La misión ha sido un éxito global, lo cual ya es significativo en el contexto de la exploración espacial. Los problemas detectados han sido menores, como fallos puntuales en el sistema sanitario o ajustes en la temperatura interior. Este tipo de incidencias son normales en el primer vuelo tripulado de una nave. Lo importante es que no se han producido situaciones críticas que pusieran en peligro a la tripulación. Eso refuerza la confianza en el sistema de cara a futuras misiones.


    La Luna se interpone ante el Sol en una imagen captada durante Artemis II, con la silueta de la nave en primer plano y el halo luminoso marcando uno de los momentos más impactantes de la misión.

    Papel de España

    ¿Qué papel ha desempeñado Canarias en esta misión?

    Canarias tiene una importancia estratégica que se remonta a los orígenes de la exploración espacial. La estación de Maspalomas permite mantener comunicaciones con las naves poco después del lanzamiento, gracias a su posición geográfica. En esta misión ha vuelto a demostrar su relevancia dentro de la red global de seguimiento. Además, el archipiélago se plantea como punto de apoyo en posibles escenarios de emergencia en el Atlántico, lo que refuerza su papel dentro del sistema internacional.

    ¿Cómo se valora la participación de España en el programa Artemis?

    España participa a través de la Agencia Espacial Europea con una contribución relevante en distintos ámbitos tecnológicos. Empresas nacionales forman parte del desarrollo de sistemas clave, lo que demuestra la capacidad del país en este sector. La inversión realizada no debe interpretarse como un gasto, sino como una apuesta estratégica. Este tipo de proyectos genera retorno económico, empleo cualificado y posicionamiento internacional en un ámbito altamente competitivo.

    ¿Puede un astronauta español llegar a la Luna en el futuro?

    Es una posibilidad real, aunque dependerá de varios factores. La Agencia Espacial Europea cuenta con astronautas en activo que podrían integrarse en futuras misiones. Las decisiones responden tanto a criterios técnicos como a equilibrios entre países. Aun así, la opción de ver a un español viajando a la Luna no es lejana. Todo dependerá de la evolución del programa y de las oportunidades que se generen en los próximos años.


    Vista detallada de la superficie lunar captada durante la misión Artemis II, donde se aprecian con gran nitidez los cráteres y relieves del satélite en su cara más abrupta.

    Futuro y desafíos

    ¿Cuál es el principal obstáculo para volver a pisar la Luna?

    El mayor desafío no es viajar hasta la Luna, sino aterrizar en ella de forma sostenible. Actualmente no existe un módulo lunar plenamente operativo dentro del programa Artemis. Los diseños en desarrollo requieren una logística muy compleja, con múltiples lanzamientos y operaciones en órbita. Esto introduce incertidumbre y retrasa los plazos previstos. La capacidad de ir y volver está demostrada, pero el alunizaje sigue siendo el gran reto pendiente.

    ¿Estamos ante una nueva carrera espacial?

    Todo apunta a que sí. La competencia con China está marcando el ritmo de esta nueva etapa. Aunque Estados Unidos ya llegó primero a la Luna, ahora el objetivo es liderar este nuevo ciclo. La geopolítica vuelve a influir en las decisiones, como ocurrió durante la Guerra Fría. La Luna se ha convertido de nuevo en un escenario de competencia entre potencias, lo que condiciona tanto los plazos como las inversiones.

    ¿Qué papel juega Marte en este contexto?

    Marte sigue siendo el gran objetivo a largo plazo, pero en este momento no es la prioridad. La complejidad técnica, los costes y los riesgos asociados son mucho mayores que en la exploración lunar. Los tiempos de viaje, la radiación y la necesidad de desarrollar nuevas tecnologías hacen que el reto sea enorme. Antes de dar ese paso, es necesario consolidar una presencia estable en la Luna, que actúe como base para futuras misiones más ambiciosas.


    Artemis II ha confirmado que el regreso a la Luna es viable, pero también ha puesto sobre la mesa las limitaciones que aún existen para establecerse en ella. La carrera por lograrlo continúa abierta, marcada por avances tecnológicos, decisiones políticas y una creciente competencia internacional. En ese contexto, la participación de España y el papel estratégico de Canarias adquieren un valor cada vez más relevante dentro de un desafío que ya es global.

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