España lidera el consumo de ansiolíticos y un médico alerta del coste social y sanitario.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
España encabeza el consumo mundial de benzodiacepinas y el dato no es una anécdota clínica, sino el reflejo de un malestar colectivo. Así lo sostiene el doctor Juan Toral, que pasó por La Ruta de la Seda, el espacio que dirige y presenta José Luis Trenzado en Radio Las Palmas, para presentar su libro 'Enganchados a las benzodiacepinas, claves para superar la adicción'. Acompañado por el neurólogo Ayoze González, el médico trazó un diagnóstico que va más allá del consultorio y apunta a un fracaso social.
Toral fue directo. «Que la gente necesite pastillas para sobrellevar el día a día es aterrador». No habló solo de fármacos, sino de una sociedad que ha convertido la química en respuesta automática al desgaste cotidiano. El problema, insistió, no se reduce a un uso puntual, sino a una dependencia sostenida que se normaliza en bolsos, cajones y rutinas.
Una responsabilidad compartida
El médico repartió responsabilidades sin rodeos. Señaló a la industria farmacéutica por su peso económico, a los gobiernos por tolerar una ciudadanía adormecida y a la comunidad médica por una práctica condicionada por agendas imposibles. «Vivimos con consultas sobresaturadas y la receta se convierte en la salida rápida». A ello se suma la demanda del paciente, que busca alivio inmediato. El resultado es una cadena de prescripciones que se superponen y acaban creando tolerancia y dependencia.
Desde su experiencia en urgencias y atención primaria, Toral describió una escena repetida. Pacientes que no acuden por problemas cardiacos o de tensión, sino porque «les falta la pastilla». Para él, ese detalle explica la dimensión del problema. «Somos una sociedad enganchada».
La vida que empuja a la pastilla
El análisis se detuvo en los factores socioeconómicos. Jornadas largas, trabajos precarios, jefes autoritarios y frustraciones que se acumulan al llegar a casa. «La benzodiacepina actúa como una válvula de escape artificial». Frente a ese modelo, Toral comparó realidades donde el consumo es anecdótico. En países del sudeste asiático, dijo, la fortaleza del núcleo social amortigua el malestar. En Qatar, donde trabaja ahora, la prescripción es residual y exige criterios estrictos. «Allí no se concibe vivir con estas pastillas».
Salir del bucle
El libro no se limita a denunciar. Ofrece una hoja de ruta para abandonar la adicción. Toral explicó que estas sustancias pueden generar una dependencia intensa y que la retirada sin plan conduce al fracaso. «Hace falta diagnóstico, distinguir el tipo de benzodiacepina y reducir dosis de forma progresiva». En algunos casos, recomendó el cambio previo a fármacos de acción lenta para facilitar el proceso. La retirada, subrayó, debe ir acompañada de apoyo psicológico y de herramientas para afrontar la ansiedad y el insomnio sin recurrir a la pastilla.
El mensaje final fue de servicio público. El autor insistió en que su objetivo no es comercial. Ofrece el libro en formato digital a quien lo solicite porque entiende que el primer paso es tomar conciencia. «Sin un plan, la mayoría fracasa y termina rindiéndose». Para Toral, reconocer el problema es ya empezar a salir de él.
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