• Cultura «Capítulo», identidad, tiempo y pertenencia en movimiento

      

    27/01/2026 | 11:38   |   Redacción  

    «Capítulo», identidad, tiempo y pertenencia en movimiento

    El creador canario Daniel Abreu reflexiona sobre los orígenes, el cuerpo y el desgaste creativo más allá del estreno escénico.


    Por Redacción | RADIO LAS PALMAS

    La danza como lenguaje para pensar el mundo, el cuerpo como territorio de memoria y la identidad como un proceso abierto. Sobre esos ejes se articula la conversación mantenida en el programa La Ruta de la Seda, dirigido y presentado por José Luis Trenzado, con Daniel Abreu, Premio Nacional de Danza 2014, con motivo del estreno de Capítulo, su nueva creación escénica.

    La charla se aleja del esquema promocional habitual y se convierte en un espacio de reflexión compartida. Capítulo aparece descrita como una obra que integra texto, danza, luz y videoproyección para abordar los orígenes culturales y los vínculos humanos desde una mirada poética y fragmentada. “Es una obra que habla de los orígenes de las culturas, de los orígenes de la identidad, contada desde un lugar poético y visual, con una danza muy rica”.

    «Dejar de esperar que la obra tenga un sentido concreto»

    Capítulo plantea una renuncia al significado cerrado. La obra se construye como un relato fragmentado, similar a un disco en el que cada pieza aborda un mismo tema desde distintos ángulos. “Siempre trato de contar historias como si fuera un disco en el que cada fragmento frecuenta lo mismo desde muchos puntos de vista”. La experiencia escénica se propone desde la apertura, sin exigir al espectador una lectura única ni una comprensión racional inmediata. “Cuando dejas de esperar que la cosa tenga un sentido concreto, empiezan a entrar muchas cosas en el cuerpo y en la cabeza”.

    «Nada empieza desde cero, somos una mezcla constante»

    La identidad ocupa un lugar central en el pensamiento que atraviesa la obra y conecta con Canarii, País Adentro, creación realizada junto a Manuel González y Olga Cerpa. La conversación sitúa la identidad lejos de cualquier idea de pureza u origen inmutable. “En realidad somos una mezcla, nada empieza desde cero. Nos vamos fusionando con los otros y eso también somos nosotros”. Desde esa perspectiva, la identidad se entiende como un proceso episódico, condicionado por el tiempo y por las relaciones, abierto a la transformación. “En el futuro cómo seremos nadie lo sabe”, una idea que en Capítulo se traduce en pasajes escénicos que hablan de pertenencia, vínculos y cambio.

    «Poder probar y equivocarse es un regalo»

    El proceso creativo adquiere un peso específico en la conversación. Las residencias artísticas y técnicas desarrolladas en el Teatro Cuyás se revelan como un elemento decisivo en la construcción de la obra. Disponer de tiempo y espacio para experimentar permite asumir riesgos y descartar ideas que no funcionan al materializarse en escena. “Nunca en 22 años de compañía había tenido una residencia técnica de dos semanas. Poder estar en un espacio donde puedes probar y equivocarte es un regalo”.

    En el tramo final, la conversación adquiere un tono más íntimo. A punto de cumplir 50 años, el cuerpo y el desgaste aparecen como parte inevitable del proceso creativo. Capítulo se vive como un cierre y una apertura, un punto de inflexión vital. “Ha sido una obra en la que me he estrujado la cabeza, el cuerpo y las ganas de vivir muchas veces. Ahora toca parar un poco y oxigenarse”.

    El relato que emerge de la entrevista dibuja a un creador en plena madurez, consciente de su recorrido y dispuesto a revisar el camino. Capítulo no se presenta solo como un estreno escénico, sino como la expresión de un momento vital donde la danza se convierte en herramienta para pensar la identidad, el tiempo y la pertenencia desde el cuerpo.

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