• Economía La pesca artesanal en La Graciosa y Lanzarote redefine su actividad con nuevas reglas en la reserva marina

    06/04/2026 | 01:00   |   Redacción  

    La pesca artesanal en La Graciosa y Lanzarote redefine su actividad con nuevas reglas en la reserva marina

    El acuerdo introduce cambios en el acceso de embarcaciones, abre la puerta a nuevas zonas de faena y busca equilibrar sostenibilidad y actividad profesional.


    Por Redacción | RADIO LAS PALMAS - NP

    El sector pesquero artesanal de La Graciosa y Lanzarote contará con un nuevo marco de funcionamiento en la reserva marina tras el acuerdo alcanzado entre administraciones y profesionales del sector. El pacto redefine el sistema de acceso a la zona protegida y establece nuevas condiciones para la actividad pesquera, con el objetivo de compatibilizar la conservación del entorno con la actividad económica.

    El encuentro, celebrado en Caleta del Sebo a finales de marzo, permitió desbloquear una situación que llevaba años generando tensiones entre distintas cofradías y zonas de pesca. La nueva regulación introduce cambios en el censo de embarcaciones autorizadas y amplía, por primera vez, la participación de pescadores de Playa Blanca, aunque de forma puntual y bajo control.

    Nuevo sistema de acceso a la reserva

    Uno de los puntos clave del acuerdo es la reorganización del censo de embarcaciones. A partir de ahora, se establecerá una lista principal con barcos habituales de la zona y otra complementaria que permitirá el acceso rotatorio de otras embarcaciones con base en las islas.

    Este sistema busca dar cabida a más profesionales sin alterar el equilibrio del ecosistema marino. Además, se incorporan medidas de control como la geolocalización de las embarcaciones para garantizar el cumplimiento de las condiciones de pesca.

    Apertura limitada y controlada

    El acuerdo también permite que los pescadores de Playa Blanca puedan faenar en la reserva marina, algo que no ocurría hasta ahora. Esta posibilidad estará sujeta a limitaciones específicas y a un seguimiento estricto de la actividad.

    La medida responde a una demanda histórica del sector y pretende reducir los conflictos entre cofradías, al tiempo que mantiene la protección de los recursos marinos en el archipiélago Chinijo.

    Más allá de este caso concreto, el modelo acordado podría servir como referencia para futuras reservas marinas en Canarias, en un contexto en el que se busca reforzar la sostenibilidad del sector y garantizar su viabilidad a largo plazo.

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