María Elena Feral convierte el duelo en una mirada artística sobre la memoria del campo canario.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
La fotógrafa María Elena Fernández Alemán, conocida profesionalmente como María Elena Feral, fue la protagonista de una entrevista en el programa La Ruta de la Seda, de Radio Las Palmas, dirigido y presentado por José Luis Trenzado. Una conversación pausada y profunda en la que el duelo por la muerte de su padre se entrelaza con el nacimiento de La Piel de Gran Canaria, un proyecto fotográfico que rescata la dignidad de quienes han sostenido la isla desde el silencio, las manos curtidas y los oficios que desaparecen.

María Elena Feral y José Luis Trenzado, durante la entrevista en el estudio 1 de Radio Las Palmas, en una conversación marcada por el duelo, la creación artística y la memoria del campo canario.
Una vida en pausa
¿En qué momento sientes que tu vida deja de avanzar en «piloto automático»?
Llega cuando muere mi padre y me veo obligada a mirar hacia dentro. Me doy cuenta de que no sabía ni quién era ni qué quería, porque siempre estaba viviendo un año por delante. Tenía estabilidad económica y una carrera sólida, pero emocionalmente estaba vacía. Ese golpe me hizo parar y entender que no somos eternos. Ahí comienza un proceso muy duro, pero también muy honesto conmigo misma, en el que empiezo a cuestionarlo todo y a aceptar que necesitaba cambiar de rumbo.
¿Cómo recuerdas tu etapa profesional antes de dedicarte a la fotografía?
Fue una etapa muy intensa y de mucho aprendizaje. Trabajé en grandes empresas del sector de la moda, con responsabilidades importantes y muchas comodidades. Aprendí disciplina, gestión y exigencia, pero vivía desconectada del presente. Siempre había objetivos, números y presión. Con el tiempo entendí que aquello me sostenía por fuera, pero no me llenaba por dentro. Esa vida tenía sentido mientras no me hacía preguntas, y cuando llegaron, ya no pude ignorarlas.
¿Cuándo decides dejarlo todo y apostar por la fotografía?
Cuando mi cuerpo dice basta. Llegué a sufrir una parálisis en el lado izquierdo y entendí que no podía seguir así. Dejé el trabajo sabiendo que me esperaba el vacío, sentarme en casa y enfrentarme a mis miedos. No tenía un plan claro, solo la certeza de que debía parar. La fotografía siempre me había llamado, pero no la escuchaba. En ese momento decidí probar, aunque no sabía adónde me iba a llevar.
Acompañar la muerte
Hablas de la muerte de tu padre como un proceso compartido, no como una ruptura. ¿Por qué?
Porque lo acompañé a morir. Así como él me ayudó a nacer, yo sentí que debía ayudarlo a irse. La muerte es un tabú enorme y nos negamos a hablar de ella, cuando forma parte de la vida. En paliativos aprendí que comunicar, incluso en el silencio, da paz. Mi padre veía la muerte como descanso, y respetar eso fue un acto de amor. Fue doloroso, pero también uno de los momentos más verdaderos que he vivido.
Hay una escena en el hospital que te marca especialmente. ¿Qué ocurrió?
Compartíamos habitación con un hombre de origen marroquí al que nadie visitaba. Nadie. Yo estaba allí doce y catorce horas seguidas con mi padre y veía cómo esa persona moría sola. Aquello me sacudió profundamente. Me enfrentó a la desigualdad, a cómo el estatus o el origen condicionan el valor que damos a una vida. Esa imagen se quedó conmigo y fue una semilla clara de lo que después sería La Piel de Gran Canaria.

«Retrato a las personas que han sostenido la isla con sus manos y a las que casi nunca miramos». — María Elena Fernández Alemán, sobre La Piel de Gran Canaria.
La piel que habla
¿Qué es exactamente La Piel de Gran Canaria?
Es un homenaje a las personas que han sustentado la isla y que están siendo olvidadas. Gente mayor del campo, de oficios tradicionales, que sacaron familias adelante con muy poco. Quise retratar la Gran Canaria real, no la postal turística. Las manos y los rostros cuentan historias de trabajo, sacrificio y dignidad. Son la piel que sostiene la isla, aunque muchas veces no la miremos.
Las manos son casi protagonistas en tu obra. ¿Qué te dicen de una persona?
Las manos lo dicen todo. Son refugio, caricia, violencia, fuerza. En ellas está la vida entera de una persona. Me obsesionan porque reflejan el paso del tiempo y el trabajo realizado. Son las manos que nos han dado de comer y que siguen trabajando incluso con noventa años. Mirarlas es reconocer de dónde venimos y aceptar que somos bastante ingratos con quienes nos sostienen.
Tu proceso es lento y basado en la escucha. ¿Por qué trabajas así?
Porque hacer una foto es vacío, pero tomar una foto implica conexión. Llego sin cámara durante horas, escucho, comparto, dejo que las emociones afloren. Solo cuando la persona se relaja y se siente respetada, fotografío. Ponerte delante de un objetivo ya es violento; hacerlo sin vínculo lo es aún más. Yo necesito sentir para poder mirar.
Retocas muy poco tus imágenes y nunca alteras los rasgos. ¿Es una decisión ética?
Absolutamente. Ajusto luz y color, pero jamás modifico facciones. Si lo hiciera, traicionaría la verdad de esa persona. Cada arruga y cada marca cuentan una historia. Si una fotografía no me llega al alma tal como es, prefiero no hacerla. La autenticidad es la base de mi trabajo y lo que quiero transmitir.
El proyecto ha tenido una gran acogida en poco tiempo. ¿Cómo lo vives?
Como un regalo. Nunca lo hice buscando reconocimiento, sino para sanarme y entender quién soy. Que personas que no me conocen me paren y me den las gracias es muy emocionante. El tiempo que alguien dedica a escribirte o a mirarte es lo más valioso que existe. Eso ya da sentido a todo el esfuerzo.
¿Qué te gustaría que ocurriera con este proyecto en el futuro?
Me gustaría que La Piel de Gran Canaria creciera y se convirtiera en La Piel de Canarias. Retratar las ocho islas, hacer un libro y un documental que muestre la riqueza humana del archipiélago. Necesita apoyo y recursos, pero el deseo está claro. Más allá de eso, intento vivir el presente y aceptar lo que venga, sin perderme otra vez en el futuro.
Preguntas rápidas y más personales
Una manía
Los cuadros de casa deben estar perfectamente rectos; un milímetro torcido me descoloca.
Una persona a la que escuchar
Angelina Jolie, por su recorrido vital y su mirada sobre el mundo.
Un estilo musical
El soul, música que acompaña y no estorba.
Un libro de referencia
Dime quién soy, de Julia Navarro.
Una serie
El bazar de la caridad, basada en hechos reales.

María Elena Feral y José Luis Trenzado, ya fuera de micrófonos, posan en el photocall de Radio Las Palmas tras una entrevista marcada por la emoción y el silencio compartido en La Ruta de la Seda.
La entrevista deja una certeza clara, la fotografía de María Elena Feral no nace de la técnica, sino de la pérdida, la escucha y la presencia. La Piel de Gran Canaria es mucho más que un proyecto artístico y se convierte en un acto de memoria y gratitud hacia quienes han sostenido la vida desde la raíz. En cada imagen habita una despedida y, al mismo tiempo, una forma de seguir mirando el mundo con toda el alma.
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