La riqueza del océano canario convive con una protección frágil y una gestión desfasada que compromete su futuro.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
Canarias alberga uno de los patrimonios marinos más valiosos del planeta, aunque sigue siendo uno de los grandes desconocidos a escala internacional. Así lo explica José Juan Castro, doctor en Ciencias del Mar, investigador del grupo BIOCON del Instituto Universitario ECOAQUA y director del proyecto Amplía, durante su participación en el programa Cosmópolis, realizado por Héber Martín y Cristina Corsali en Radio Las Palmas. En la entrevista, el científico desgrana el estado real de los ecosistemas marinos del Archipiélago, cuestiona la eficacia de las actuales figuras de protección y plantea una oportunidad estratégica para situar a Canarias como referente mundial en conservación marina.
Un tesoro poco reconocido
¿Por qué Canarias no cuenta con el reconocimiento internacional de otros archipiélagos como Galápagos?
Canarias posee una biodiversidad marina excepcional que no ha sido visibilizada ni reconocida en su verdadera dimensión. El Archipiélago suma más de 7.600 especies marinas descritas, más del doble que Galápagos, y constituye el núcleo de biodiversidad más importante del Atlántico Norte y de Europa. Sin embargo, ese valor no se ha traducido en prestigio internacional ni en una estrategia clara. Durante décadas se ha priorizado el papel turístico de las Islas, dejando en segundo plano su dimensión ecológica, cuando ambas realidades pueden reforzarse mutuamente.
¿Qué tipo de especies convierten al ecosistema marino canario en un espacio singular?
La diversidad marina de Canarias es enorme y muy variada. Existen más de 700 especies de peces, 25 especies distintas de cetáceos, algunas con poblaciones residentes, además de ecosistemas profundos donde habitan calamares gigantes y comunidades aún poco exploradas. Una gran parte de esta biodiversidad se concentra cerca de la costa y en los primeros metros de profundidad, lo que la hace especialmente vulnerable. Se trata de un patrimonio natural de enorme valor científico y ecológico.
Un ecosistema frágil
¿Por qué el ecosistema marino canario es especialmente vulnerable a la presión humana?
Las islas funcionan como columnas muy estrechas que emergen desde grandes profundidades. La mayor parte de la biodiversidad se concentra en una franja costera reducida, donde coinciden pesca, vertidos, infraestructuras, tráfico marítimo y turismo. Cualquier impacto tiene efectos amplificados. A diferencia de otros mares continentales, aquí no existe margen para una explotación intensiva sin consecuencias, porque el espacio biológico disponible es limitado y extremadamente sensible.
¿Qué indicadores muestran que los recursos marinos están en una situación crítica?
Los datos científicos son claros. En los últimos 50 años se ha perdido alrededor del 90 por ciento de la biomasa de peces y, en apenas dos décadas, ha desaparecido el 80 por ciento de las macroalgas costeras. Además, el tamaño medio de los peces se ha reducido un 30 por ciento. La mayoría de las especies de interés comercial se encuentran sobreexplotadas o con biomasas muy bajas, lo que compromete tanto el equilibrio ecológico como la viabilidad futura del sector pesquero.

«La mayor parte de la biodiversidad marina de Canarias se concentra en una franja muy estrecha y frágil, donde cualquier presión humana tiene un impacto inmediato»
Protección insuficiente
¿Por qué las actuales figuras de protección marina no están logrando recuperar los ecosistemas?
Aunque Canarias cuenta con numerosas figuras de protección, muchas carecen de una gestión efectiva. Solo el 5,7 por ciento del espacio marino está protegido y apenas un 0,002 por ciento corresponde a reservas integrales reales. La mayoría de estas figuras existen sobre el papel, pero no disponen de planes de gestión, vigilancia ni seguimiento científico. Sin recursos ni control, la protección no se traduce en recuperación de los ecosistemas.
¿La pesca profesional es la única responsable de esta situación?
La pesca profesional es un factor relevante, pero no el único. La pesca recreativa ejerce también una presión considerable y puede representar entre el 40 y el 60 por ciento de los desembarques equivalentes a la flota profesional. A esto se suman la contaminación, los vertidos, el ruido marítimo y el cambio climático. El problema es acumulativo y requiere una visión global que permita abordar todas las presiones de forma conjunta.
Ciencia y gobernanza
¿Qué papel está jugando la ciencia en la gestión actual del mar?
La ciencia aporta información sólida y rigurosa, pero rara vez se traslada a la normativa o a la toma de decisiones. Muchos estudios acaban almacenados sin influir en la gestión real. A ello se suma la precariedad de la investigación, con financiación irregular y equipos que dependen de proyectos puntuales. Sin una política científica estable y una conexión directa con la gestión pública, el conocimiento pierde impacto social.
¿Existe un modelo alternativo para gestionar mejor los recursos marinos?
La cogobernanza se presenta como una vía eficaz y contrastada. Implica que científicos, pescadores, administración y ciudadanía compartan información y decisiones. Experiencias como la de Cataluña demuestran que este modelo permite recuperar recursos y generar corresponsabilidad. Cuando quienes viven del mar participan en la elaboración de las normas, el cumplimiento mejora y la gestión se adapta mejor a un medio en constante cambio.

La pérdida progresiva de biomasa y la reducción del tamaño de los peces reflejan la presión acumulada sobre los ecosistemas marinos de Canarias, donde la sobreexplotación compromete el equilibrio natural.
Una oportunidad histórica
¿Qué supondría ampliar la Reserva de la Biosfera marina en Canarias?
La ampliación tendría un valor simbólico y estratégico. No cambiaría la normativa de forma inmediata, pero situaría a Canarias en el mapa internacional como punto caliente de biodiversidad. Este reconocimiento facilitaría el acceso a fondos europeos y a proyectos orientados a la conservación y la transición hacia modelos más sostenibles. Sería un primer paso para reforzar una protección real y efectiva del océano.
¿Está Canarias en el momento adecuado para dar ese salto?
Todo indica que sí. El Acuerdo Europeo 30-30, el Tratado de Alta Mar de la ONU y los fondos Next Generation configuran un contexto favorable. Canarias reúne biodiversidad, posición estratégica y conocimiento científico suficiente para liderar un proyecto europeo de conservación marina. Falta una decisión política clara y una apuesta colectiva para convertir esta oportunidad en realidad.
Canarias aún conserva un patrimonio marino excepcional, pero la presión acumulada amenaza con llevarlo al límite. La ciencia ha puesto los datos sobre la mesa y las alternativas existen. Apostar por una gestión compartida, por una protección efectiva y por el reconocimiento internacional no es una cuestión estética, sino una necesidad estratégica. El futuro del océano canario no se decidirá solo en despachos o foros internacionales, sino también en la capacidad del Archipiélago para asumir, como sociedad, que su mayor riqueza natural exige responsabilidad, cooperación y visión a largo plazo.
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