El sello inconfundible de la Sonora Dinamita conquista otra vez el corazón carnavalero de la isla.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
La cumbia volvió a latir en los estudios de Radio Las Palmas con la misma fuerza que en las carrozas del Carnaval. La histórica Sonora Dinamita visitó el programa Mi Gran Noche, dirigido por Fran Santana, y defendió que su música no pertenece al pasado, sino al recuerdo vivo de Canarias.
El regreso a Gran Canaria, tras 25 años sin actuar en la isla, tuvo algo de reencuentro esperado. En Gáldar, más de tres mil personas corearon sus canciones. Algunos se emocionaron hasta las lágrimas. Otros cantaron cada estrofa como si el tiempo no hubiera pasado. «Hicimos clic desde el primer momento», confesaban en antena. La conexión fue inmediata y natural.

Fila superior, de izquierda a derecha, Fran Santana, Demelza Rivero y Héctor Borges junto a una acompañante; en la inferior, Johana Betancor, Charlie Álvarez, Alberto Santana y Juan Valdés, durante su visita a Radio Las Palmas.
Durante la conversación, el ambiente en estudio mezcló humor y gratitud. Bromas, complicidad y esa chispa que también trasladan al escenario. Pero cuando hablaron de su historia, el tono cambió a respeto. Fundada el 22 de marzo de 1960 en Cartagena de Indias, la Sonora Dinamita ha grabado más de 800 temas y ha situado más de un centenar en los primeros puestos internacionales. Nació inspirada en la Sonora Matancera y su propio nombre responde a un rasgo técnico convertido en identidad. Más de tres trompetas en escena definen el concepto de «sonora».
El secreto del pasito
La clave de su vigencia no está en reinventarse cada temporada, sino en preservar una fórmula que funciona. «No se cambia lo que da resultado», explicaron. Esa esencia se mantiene intacta, aunque se actualicen arreglos y sonidos para conectar con nuevas generaciones.
La percusión y las trompetas son el alma del grupo. El timbal marca el pulso y las trompetas imprimen carácter. Ese sello permite que, entre cientos de canciones de cumbia, el oído reconozca en segundos a la Sonora Dinamita. Y a eso se suma una máxima que resume su filosofía artística.
«Tiene que traer el pasito para bailar de pa’lante y pa’trás».
Esa frase, pronunciada entre risas en el estudio, sintetiza seis décadas de éxito. Música pensada para mover el cuerpo y aliviar el ánimo.
Humildad y ritual antes del escenario
Más allá de los datos y los números, la entrevista dejó ver la dimensión humana del grupo. Cercanos, atentos y agradecidos con el público canario. La organizadora local relató cómo el nerviosismo inicial desapareció en cuanto los conoció. En el aeropuerto, en la guagua o en el camerino, el trato fue el mismo.
Antes de cada actuación mantienen un ritual sencillo. Dan gracias y comparten una Coca-Cola con hielo. Después, suben al escenario con la misma energía que hace seis décadas. «La música es todo», resumieron con convicción.
Durante el Carnaval comprobaron que cada carroza llevaba una canción distinta del grupo. «Mi Cucu», «Se me perdió la cadenita» o «Escándalo» siguen marcando el ritmo de la fiesta isleña. Vieron público desplazarse desde distintos municipios solo para acompañarlos. Ese vínculo no se improvisa.
La invitación final fue directa. Cinco horas de espectáculo para bailar sin pausa. «Si enseña a bailar a la juventud, no se va a aburrir en la vida», afirmaron en tono festivo antes de cerrar con unos versos a capela que arrancaron aplausos en el estudio.
Sesenta y cinco años después de su fundación, la Sonora Dinamita no vive de la nostalgia. Vive del presente, del escenario y de la gente que canta sus estribillos como propios. En Canarias no son una moda ni un recuerdo. Son parte del paisaje sonoro del Carnaval. Y mientras haya trompetas, timbales y un pasito para bailar, esa historia seguirá escribiéndose sobre el ritmo.
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