Aprender a tratarnos mejor para rendir de forma sostenible
Hoy en día, se nos dice que estar comprometido significa estar siempre disponible, ser responsable es no equivocarse nunca y ser fuerte es aguantar sin quejarse. Pero esto tiene un costo: un cansancio emocional que no se soluciona solo con horarios o durmiendo más.
El problema no es cuánto hacemos, sino cómo lo hacemos y cómo nos tratamos. Exigirnos demasiado, causa ansiedad, problemas para dormir, irritabilidad y sentirnos vacíos, incluso cuando logramos nuestras metas.
Reconocer el desgaste
La presión por ser los mejores nos mantiene en alerta constante, lo que afecta nuestro cuerpo y mente. Los síntomas son dolores musculares, tensión y problemas digestivos. Emocionalmente, tenemos bloqueos mentales, postergamos por miedo a fallar y nunca estamos contentos.
Poner siempre a los demás antes que a nosotros nos agota y daña nuestra autoestima. Esto causa malestar psicológico y nos hace propensos a la ansiedad y la depresión.
Cómo reducir la exigencia
➡️Ser amables con nosotros mismos
Es mejor ser compasivos que criticarnos. Hablarnos con amabilidad es bueno para nuestra mente. Ser comprensivos reduce la presión, mejora nuestras emociones y nos ayuda a superar las dificultades. En lugar de pensar debo poder con todo, podemos pensar estoy haciendo lo posible con lo que tengo.
➡️Poner límites
Para no agotarnos, debemos conocer y respetar nuestros límites. Poner límites entre el trabajo y la vida personal no es ser irresponsables, sino cuidar nuestra capacidad de seguir adelante. Debemos aprender a decir no sin sentirnos culpables, tener tiempo solo para descansar y desconectarnos del trabajo en ciertos momentos.
➡️Cambiar nuestra idea del compromiso
Dejar de ser tan exigentes significa cambiar la idea de que sacrificarnos es bueno. Cuidarnos no es un lujo, sino algo necesario para estar bien y ser productivos. Descansar y disfrutar no nos hace peores profesionales, sino que nos ayuda.
➡️Revisar lo que esperamos de nosotros
Exigirnos demasiado nos atrapa en un círculo vicioso: cuanto más nos presionamos, menos contentos estamos. Debemos preguntarnos si nuestras expectativas son realistas y justas, o si son cosas que otros nos han impuesto.
➡️Un nuevo punto de vista
El cambio no está en hacer cosas diferentes, sino en vernos a nosotros mismos de manera diferente mientras las hacemos. Se trata de escucharnos antes de esforzarnos, de analizar cómo estamos haciendo las cosas y de entender que cuidarnos no es rendirnos, sino la única forma de seguir adelante sin hacernos daño.
La pregunta no es cuánto más podemos aguantar, sino cuánto tiempo más queremos vivir con tanta presión que nos ponemos nosotros mismos. Escucharnos antes de obligarnos, atender nuestras necesidades antes de dejarlas siempre para el final, no nos hace menos responsables, sino más conscientes, equilibrados y, curiosamente, más productivos. Porque a veces, lo que de verdad necesitamos no es hacer más, sino exigirnos menos, y empezar a tratarnos con la misma amabilidad, paciencia y entendimiento que solemos dar a otros. Cuidarnos no es una recompensa al final del camino, sino la base para que todo lo demás funcione.
Prеsеn Simón еs consultora dе еmprеsa, formadora y comunicadora еspеcializada еn lidеrazgo, gеstión dе еquipos, igualdad y biеnеstar еn еl еntorno laboral. Socióloga dе formación y mеntora еjеcutiva, cuеnta con una amplia trayеctoria acompañando a organizacionеs y pеrsonas еn procеsos dе cambio, dеsarrollo profеsional y mеjora dеl clima laboral.
Ha trabajado con еmprеsas dе rеfеrеncia еn Canarias y a nivеl nacional, disеñando е impartiеndo programas dе habilidadеs dirеctivas, igualdad y acoso laboral, gеstión еmocional y convivеncia еn еl trabajo. Como comunicadora, ha sido tеrtuliana, spеakеr y prеsеntadora еn distintos еspacios y еvеntos, y colabora еn mеdios dе prеnsa digital y radio, dondе aporta una mirada clara, cеrcana y humanista sobrе еl mundo dеl trabajo y las rеlacionеs personales y profesionales.
En directo