• Reportajes Juan Ramírez Said: «No se puede repartir riqueza si antes no se crea»

      

    26/02/2026 | 19:54   |   Redacción  

    Juan Ramírez Said: «No se puede repartir riqueza si antes no se crea»

    El presidente del Círculo de Empresarios alerta sobre vivienda, absentismo y burocracia y reclama un gran pacto para modernizar Canarias.


    Por Redacción | RADIO LAS PALMAS

    En el programa Cosmópolis, que dirigen Héber Martín y Cristina Corsali en Radio Las Palmas, Juan Ramírez Said, presidente del Círculo de Empresarios de Gran Canaria y CEO de Inetel, analizó los principales desafíos económicos y sociales del Archipiélago. La vivienda, el absentismo laboral, la evolución de los salarios, la modernización administrativa y el impacto de la inteligencia artificial marcaron una conversación de fondo sobre el papel del empresariado en el futuro de Canarias.


    El presidente del Círculo insiste en que la falta de suelo y la lentitud administrativa frenan el crecimiento y la contratación.

    Identidad y visión

    ¿Cuál es la visión principal del Círculo de Empresarios y qué papel desempeña en el progreso económico y social de Canarias?

    El Círculo es un grupo de empresarios que actúan a título individual con un objetivo claro, impulsar el crecimiento económico y social de Gran Canaria y del conjunto del Archipiélago. No es una patronal ni un lobby, y tampoco pretende serlo. Se centra en proyectos de interés general, en aquellos retos que condicionan el futuro de las islas. La intención es generar opinión rigurosa y trasladarla a quienes toman decisiones. A lo largo de su historia ha estado vinculado a iniciativas estratégicas como la circunvalación de la capital o la creación de la universidad pública. Su razón de ser es articular a la sociedad civil para defender el interés común.

    Desde su fundación en 1985, ¿cómo ha evolucionado su composición y enfoque?

    El Círculo no lo forman empresas, lo forman personas. Puede haber varios miembros de una misma compañía porque lo que se busca es complementar visiones y experiencias. Cada incorporación pretende enriquecer el debate interno y aportar conocimiento a los proyectos estratégicos. La evolución ha estado marcada por la implicación en grandes decisiones para la isla. Cuando la sociedad civil se organiza y empuja, los proyectos salen adelante. Esa ha sido la constante desde sus inicios. El enfoque sigue siendo el mismo, pensar en el largo plazo y en el conjunto de la región.

    El problema de la vivienda es central en su manifiesto. ¿Por qué lo consideran una emergencia estructural?

    Porque es el problema más importante que tenemos sobre la mesa y condiciona a toda una generación. La falta de vivienda asequible frena la contratación, impide la emancipación juvenil y dificulta nuevas inversiones. Sin suelo disponible y sin licencias ágiles no se pueden construir casas. Hay promociones que han esperado cinco años por una licencia sin modificaciones en el proyecto. Eso es inasumible. Se necesita liberar suelo público y privado, modernizar planes urbanísticos obsoletos y crear un órgano que reúna a todos los actores para corregir disfunciones. Sin oferta suficiente el mercado no puede equilibrarse.

    ¿Qué medidas concretas proponen para impulsar ese gran pacto social en materia de vivienda?

    El punto de partida es asumir que el problema es colectivo y exige corresponsabilidad. Hay que poner suelo a disposición del mercado y dotar a la administración de recursos para tramitar con agilidad. Existen fórmulas que ya funcionaron, como la vivienda protegida de promoción privada. No se trata de inventar nada nuevo, sino de aplicar herramientas conocidas. También es necesario garantizar seguridad jurídica para quienes quieran invertir en vivienda asequible. Si se dan las condiciones, muchas empresas están dispuestas a construir a precios razonables. Lo que no se puede es mantener el bloqueo actual.


    El debate sobre absentismo y salarios centra parte del análisis sobre competitividad y compromiso laboral.

    Trabajo y productividad

    ¿El absentismo laboral ha alcanzado cifras elevadas. Cómo lo analizan desde el Círculo?

    El absentismo es uno de los problemas que más afectan a la productividad. Tras la pandemia se disparó y no siempre está claro el motivo. Hay que distinguir entre bajas por enfermedades graves, que son incuestionables, y otras situaciones. Existen accidentes laborales que deben prevenirse con formación y concienciación. Pero también hay un absentismo vinculado a la desilusión y a la falta de compromiso. Cuando el trabajador siente que no llega a fin de mes, el clima se resiente. Es un fenómeno complejo que no puede abordarse solo desde la empresa.

    ¿Qué responsabilidades corresponden a empresas, trabajadores y administraciones?

    La responsabilidad es compartida. Las empresas deben mejorar la formación y garantizar entornos seguros. Los trabajadores han de entender que su compromiso impacta en el conjunto del equipo. Y las administraciones deben evitar reformas que incentiven conductas que perjudiquen la productividad. No se puede demonizar al empresario y al mismo tiempo exigir resultados. Hace falta un discurso equilibrado que valore la creación de empleo. Solo desde la cooperación se puede reducir el absentismo sin generar conflicto social.

    ¿Cómo valoran la evolución de los salarios en relación con la productividad?

    Subir salarios de forma unilateral sin contar con todos los actores es un error. Cuando aumentan los costes laborales, las empresas trasladan ese incremento a los precios y el poder adquisitivo no mejora. El trabajador puede cobrar más y comprar menos. La clave está en vincular salarios a productividad real. Si generamos más valor añadido, habrá margen para mejorar sueldos de manera sostenible. Se necesita un gran acuerdo que incluya a empresarios, sindicatos y administraciones. Las decisiones aisladas no resuelven el problema de fondo.

    ¿Existe dificultad para atraer talento cualificado en Canarias?

    Sí, especialmente en sectores tecnológicos donde hay un déficit notable de profesionales. En el ámbito de las tecnologías de la información faltan miles de perfiles cualificados. Son empleos con salarios atractivos y capacidad de crecimiento rápido. Eso demuestra que hay oportunidades si se apuesta por formación adecuada. El reto es alinear el sistema educativo con las necesidades del mercado. Canarias puede competir en estos sectores si consolida su capital humano. El talento es hoy uno de los principales activos estratégicos.


    La empresa como generadora de riqueza y sostén del estado del bienestar en una sociedad que envejece.

    Estado del bienestar

    ¿Qué papel deben jugar las empresas en el sostenimiento del bienestar social?

    Las empresas contribuyen generando riqueza, creando empleo y pagando impuestos. Esos impuestos financian la sanidad, la educación y los servicios sociales. Sin actividad económica no hay recursos para sostener el estado del bienestar. La experiencia personal demuestra que la educación pública abre oportunidades reales. Proteger esos pilares es fundamental. Pero para mantenerlos se necesita una economía dinámica. Repartir riqueza sin haberla creado antes conduce al estancamiento.

    ¿Cómo afrontar el aumento de la dependencia y la falta de plazas sociosanitarias?

    Existe un déficit importante de plazas para personas mayores y dependientes. En una sociedad que envejece, esta carencia será cada vez más grave. La colaboración público privada es una vía eficaz para ampliar la oferta. No se trata de sustituir lo público, sino de complementarlo con gestión eficiente. Muchos empresarios estarían dispuestos a invertir en este ámbito si se dan condiciones claras. Lo esencial es garantizar un servicio de calidad. La titularidad importa menos que la eficacia del sistema.

    ¿Qué sectores estratégicos ofrecen mayor potencial más allá del turismo?

    Además del turismo, Canarias tiene oportunidades en tecnologías de la información, economía azul, energías renovables y sector audiovisual. Las islas pueden actuar como laboratorio natural para energías limpias. El entorno geográfico y los incentivos fiscales favorecen la industria audiovisual. También es clave consolidar la digitalización. Estos sectores requieren seguridad jurídica y estabilidad normativa. Si se apuesta con decisión, pueden generar empleo de calidad y diversificar la economía.

    ¿La burocracia es un freno para el emprendimiento?

    La excesiva burocracia desmoraliza a quienes quieren iniciar un proyecto. No es razonable que distintas administraciones pidan la misma documentación una y otra vez. La modernización debe ser integral. Si la Agencia Tributaria ha logrado altos niveles de digitalización, el resto de organismos puede avanzar en esa dirección. El ciudadano cumple con sus obligaciones fiscales y merece la misma diligencia en la tramitación de sus derechos. Sin una administración ágil, se pierden oportunidades de inversión.


    Digitalización, inteligencia artificial y sectores estratégicos marcan el horizonte económico del Archipiélago.

    Futuro y tecnología

    ¿Cómo afronta el empresariado la revolución de la inteligencia artificial?

    La inteligencia artificial es una revolución profunda que transformará muchas profesiones. Algunas tareas repetitivas desaparecerán, pero surgirán otras nuevas. La tecnología no sustituye la capacidad humana de crear, reinventarse y emocionar. Es una herramienta que debe ayudar a mejorar procesos y resultados. El desafío es adaptar la formación para que los jóvenes se integren en un mercado cambiante. El miedo no puede paralizarnos. La clave está en anticiparse y prepararse.

    ¿Cómo responde a quienes critican al empresariado y cuestionan su papel social?

    Es preferible pensar que ciertas declaraciones obedecen a momentos puntuales. El país necesita líderes que crean en sus capacidades. Las empresas no son entes abstractos, están formadas por personas que trabajan cada día para sacar proyectos adelante. En muchas compañías se habla de compañeros de trabajo, no solo de empleados. El empresario crea empleo y convierte ideas en realidades tangibles. Deslegitimar esa función debilita el tejido productivo. La crítica debe ser constructiva y basada en hechos.


    La dialéctica deja una idea central, el futuro de Canarias pasa por crear riqueza antes de repartirla y por modernizar estructuras que hoy limitan el crecimiento. Vivienda, productividad y burocracia aparecen como nudos críticos que exigen decisiones valientes. La empresa, lejos de ser un actor aislado, se presenta como parte esencial de la cohesión social y del bienestar colectivo. Sin acuerdos amplios y sin una administración ágil, el potencial del Archipiélago quedará a medio camino. El reto, según se desprende del diálogo, no es ideológico sino estructural y requiere compromiso de todos los actores implicados.


    Fuente de las imágenes: FREEP!K

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