José Agustín Acosta defiende el poder del sonido y el silencio como motores de una inmersión cultural pionera.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
La música como estructura capaz de sostener emociones y activar la imaginación vertebró la conversación entre José Agustín Acosta y Manolo Santana en el programa Café de Tarde de Radio Las Palmas. El creador de Spheres Project repasó su evolución desde la guitarra tradicional hasta la ficción sonora con sensación cinematográfica, explicó la psicología de la música atonal y detalló el salto inmersivo que vive el proyecto en Ámbito Cultural.

La guitarra y la partitura, origen de una trayectoria que comenzó en la tradición y evolucionó hacia la composición cinematográfica.
Raíces musicales
¿Quién es realmente José Agustín Acosta fuera del micrófono y fuera de Spheres Project?
Soy un músico apasionado que empezó con la guitarra entre los 10 y los 11 años, aprendiendo música tradicional canaria en el barranquillo de Don Zoilo. Aquella etapa marcó mi oído y mi disciplina. Con el tiempo me convertí en autodidacta en composición y producción. Siempre he sido un audiófilo constante, de los que escuchan para aprender estructuras, armonías y manejo emocional. Mi referente es el lenguaje cinematográfico de grandes compositores. Hoy vivo en San Mateo, un entorno tranquilo que me permite componer con calma y perspectiva.
¿Spheres Project nace por necesidad creativa o por casualidad?
Nace por necesidad. Siempre he tenido inquietud por evolucionar. Pasé por el rock instrumental y el jazz porque producía mi propia música y tocaba casi todo. En 2018 sentí que debía cambiar y comencé a trabajar con sintetizadores. Ahí apareció la música cinematográfica con fuerza. Fue una transición natural, fruto de escuchar mucho y de querer explorar nuevas sonoridades. No fue un salto improvisado, sino una consecuencia de años de búsqueda personal.
¿Qué te atrae de la música atonal y cómo la explicas al público?
La música atonal no sigue el sistema tonal clásico que permite tararear una melodía. El cerebro busca patrones y, cuando no los encuentra, se genera una sensación de incertidumbre. Esa reacción es poderosa porque conecta con instintos primarios. Me interesa esa capacidad de provocar emociones profundas sin una melodía reconocible. En mi trilogía Silence trabajo ese viaje interior desde un océano de silencio hasta una salida hacia la luz, combinando lo atonal con lo tonal para cerrar el recorrido.

La grabación en estudio, punto de encuentro entre narración y banda sonora en el nacimiento de los audiorrelatos.
Del estudio a la radio
¿Cuándo sentiste que el proyecto dejaba de ser algo íntimo?
Cuando entramos en la radio. Las primeras entrevistas fueron un reto personal porque no estaba acostumbrado a hablar en público. Pero ahí comprendí que lo que hacía ya no era solo mío. El proyecto empezaba a tener eco y a interesar a otros. Esa exposición supuso un punto de inflexión y me obligó a asumir el compromiso con mayor seriedad.
¿Cómo surgen los audiorrelatos junto a Elena Ghazales?
Durante la pandemia comenzamos a intercambiar textos y músicas de forma muy artesanal. Ella enviaba relatos y yo trabajaba las estructuras sonoras hasta que podíamos grabarlos en estudio. El resultado nos sorprendió por la fuerza narrativa. Entendimos que no estábamos haciendo un simple acompañamiento musical, sino construyendo una experiencia con identidad propia.
¿Qué supuso el premio Mapfre de 2022?
Fue una confirmación inesperada. Presentamos el proyecto con la intención de impulsarlo y terminó reconocido como uno de los mejores en su categoría. Aquello dio visibilidad y atrajo el interés de narradores de nivel nacional que querían sumarse. Comprendí que había un valor diferencial en lo que hacíamos y que debíamos cuidarlo con rigor.

Una escalera infinita como metáfora visual de la estructura emocional que sostiene cada composición.
Arquitectura sonora
¿Por qué no se ha transformado en empresa?
Porque el mercado canario aún no permite sostenerlo en ese formato sin comprometer calidad. Preferimos mantenerlo como proyecto cultural sólido antes que forzar una estructura empresarial. Estamos en una pausa estratégica, no en un final. Eso nos da margen para mejorar y crecer con coherencia.
¿Qué papel juegan el sonido y el silencio en tu composición?
Son igual de importantes. El silencio es parte activa del relato, como un signo de puntuación en literatura. En un audiorrelato todo debe estar medido para que el oyente construya su propia película. Si el diseño sonoro no es preciso, la inmersión se rompe. La arquitectura emocional depende de ese equilibrio.
¿Cómo compones cuando tienes un texto cerrado?
Leo la historia muchas veces y empiezo a visualizar escenas. Durante días construyo en mi cabeza el conjunto sonoro antes de tocar una sola nota. Cuando empiezo a componer ya sé qué emoción debo sentir. Si no la siento, la música no funciona. La banda sonora debe respetar la historia y actuar como hilo conductor sin invadirla.

La sala convertida en pantalla mental donde el público construye su propia película a partir del sonido.
Inmersión y futuro
¿Cuánta improvisación hay en tu proceso creativo?
Siempre hay un porcentaje de improvisación. Si todo fuera estructura, la música sería fría. Hay momentos planificados y otros que surgen de impulsos emocionales mientras toco. Esos instantes aportan vida y autenticidad. Después se integran en la composición con coherencia.
¿Qué ocurre en el oyente cuando escucha música cinematográfica?
La música modifica la percepción de la realidad. Al no tener imágenes, el cerebro crea su propia película. En la atonalidad, la falta de patrones despierta una alerta interna que activa emociones profundas. Cada persona interpreta desde su experiencia vital, como un perfume que huele distinto según la piel.
¿Qué representa Ámbito Cultural en El Corte Inglés para Spheres Project?
Es un salto evolutivo. Allí presentamos los audiorrelatos en una sala con sonido de alta calidad, similar al cine. El público ve una imagen fija y el resto lo construye en su mente. Participa todo el equipo y se convierte en un formato cultural completo que combina literatura, música original, actuación y radio. Es una propuesta pionera que demuestra que desde Canarias se puede innovar en cultura sonora.
La entrevista se centra en una idea firme. La música no es un complemento, es una estructura que sostiene emociones y edifica imágenes invisibles. Desde la guitarra de su infancia hasta la sala inmersiva de Ámbito Cultural, José Agustín Acosta ha convertido el sonido en un espacio arquitectónico donde cada oyente levanta su propia película. Una apuesta cultural que reivindica el silencio, la precisión y la imaginación como pilares de una creación con sello canario.
✅ Fuente de las imágenes: PEXELS & FREEP!K
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