• Sociedad Trabajadoras invisibles sostienen la vida sin derechos en Canarias

      

    31/03/2026 | 19:33   |   Redacción  

    Trabajadoras invisibles sostienen la vida sin derechos en Canarias

    El colectivo denuncia precariedad, economía sumergida y falta de protección en un sector esencial para los cuidados.


    Por Redacción | RADIO LAS PALMAS

    El lunes 30 de marzo, en el marco del Día Internacional de las Trabajadoras del Hogar, Cáritas Diocesana de Canarias volvió a poner el foco en una realidad que sostiene el día a día de miles de familias y que, sin embargo, permanece oculta. La institución desarrolló un acto de sensibilización en su sede de la avenida de Escaleritas, donde se dio lectura a un manifiesto y se alzó la voz por un colectivo marcado por la desigualdad y la falta de derechos.

    La jornada encontró propagación también en Radio Las Palmas, en el programa La Otra Mañana, donde Elisabeth Herrera, del área de Empleo de Cáritas, detalló las claves de una problemática que va más allá de lo laboral y se instala en lo social.


    Momento de la lectura del manifiesto en la sede de Cáritas durante el acto del 30 de marzo.

    Un sistema que empuja a la invisibilidad

    Aunque existe normativa que regula el trabajo doméstico, su cumplimiento no siempre se produce. Las dificultades administrativas de muchas trabajadoras para regularizar su situación, junto a la complejidad económica que afrontan algunas familias para formalizar contratos, generan un escenario donde la precariedad se convierte en norma.

    En ese contexto, muchas mujeres se ven obligadas a aceptar condiciones que quedan fuera de la legalidad. Jornadas extensas, salarios por debajo de lo establecido y ausencia de garantías en caso de despido forman parte de una realidad cotidiana que se desarrolla en el ámbito privado, lejos de cualquier supervisión.

    La economía sumergida aparece como una salida forzada. Muchas trabajadoras abandonan procesos de inserción laboral para acceder a ingresos inmediatos, lo que las sitúa en una posición aún más vulnerable y sin reconocimiento de derechos.

    Mujeres que sostienen los cuidados

    El perfil del colectivo responde a una constante. Se trata, en su mayoría, de mujeres cuya actividad ha sido históricamente asociada a los cuidados. Esta asignación social condiciona su acceso a otras oportunidades laborales y convierte el empleo doméstico en una vía de subsistencia.

    A esta realidad se suma el peso de la migración. Según los datos de 2025, el 42% de las personas registradas en el sistema especial de empleadas de hogar son extranjeras. Una circunstancia que incrementa la exposición a situaciones de discriminación y exclusión, especialmente en casos de irregularidad administrativa.

    Desde Cáritas, el acompañamiento a estas mujeres se articula a través de itinerarios personalizados de orientación laboral. Sin embargo, la urgencia por generar ingresos empuja a muchas a abandonar estos procesos antes de consolidar una inserción formal.


    El colectivo exige reconocimiento y medidas reales para proteger a las trabajadoras del hogar.

    Una reivindicación que interpela a toda la sociedad

    El manifiesto leído durante el acto recoge una serie de demandas dirigidas tanto a las administraciones públicas como al conjunto de la sociedad. Entre ellas, la necesidad de garantizar el cumplimiento de la normativa vigente, combatir la discriminación y avanzar en la regularización de las personas migrantes.

    El trasfondo de esta reivindicación conecta con un cambio estructural. En una sociedad cada vez más envejecida, el trabajo doméstico y de cuidados adquiere un valor creciente. Reconocerlo implica también dignificarlo y proteger a quienes lo hacen posible.

    El mensaje final resume con claridad el sentido de la jornada y el alcance de la denuncia. «Porque su trabajo es un derecho, no un favor».

Publicidad

Publicidad

En directo