Un estudio de la Universidad de La Laguna advierte del impacto en la salud, el agua y sectores clave como el turismo.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS | NA
Las olas de calor en Canarias serán cada vez más frecuentes, más largas y más intensas a medida que avance el siglo XXI, según un estudio elaborado por la Universidad de La Laguna (ULL) y publicado en la revista científica Regional Environmental Change. La investigación dibuja un escenario climático con episodios extremos más recurrentes y con efectos directos en la vida cotidiana y la economía del archipiélago.
El trabajo, liderado por el investigador Juan Carlos Santamarta, apunta que en islas como Fuerteventura estos episodios podrían multiplicarse por seis respecto a la frecuencia actual, que se sitúa por debajo de un evento anual. «La frecuencia actual es relativamente baja», señalan los autores, pero el cambio proyectado será «sustancial» en las próximas décadas.
Episodios más largos y extremos
Uno de los aspectos más destacados del estudio es el aumento en la duración de las olas de calor. En la actualidad, estos episodios se prolongan entre 4,4 y 5,5 días, pero las proyecciones indican que podrían alcanzar hasta diez jornadas consecutivas de temperaturas extremas en los escenarios más adversos. En algunas islas, como La Palma o las orientales, el acumulado anual podría superar los 60 días.
En cuanto a la intensidad, aunque la temperatura media no experimentará un aumento notable, sí lo hará la máxima. Las islas occidentales, como El Hierro y La Palma, podrían registrar incrementos de hasta 1,4 grados en los picos de calor. «La orografía compleja influye en la intensificación de estos fenómenos», explican los investigadores, que vinculan este comportamiento a factores como la inversión térmica.
Un territorio especialmente vulnerable
El estudio subraya que Canarias presenta condiciones singulares que aumentan su exposición a estos episodios. Su ubicación entre los climas templado y subtropical facilita la llegada de masas de aire cálido procedentes del Sáhara, mientras que la interacción entre la topografía insular y la corriente fría marina modula la intensidad y persistencia del calor.
Los investigadores alertan de que este escenario tendrá «importantes repercusiones» en ámbitos clave. La salud pública, la gestión de los recursos hídricos y sectores económicos como la agricultura o el turismo se verán directamente afectados por el incremento de estos episodios extremos.
Para llegar a estas conclusiones, el equipo de la ULL ha analizado datos históricos entre 1985 y 2014 y ha desarrollado proyecciones hasta el año 2100 mediante el método FICLIMA, que permite generar escenarios climáticos regionalizados a partir de modelos globales.
El estudio concluye con un mensaje claro. Canarias se enfrenta a un cambio profundo en su patrón climático, con olas de calor más persistentes que exigirán adaptación y planificación para mitigar sus efectos.
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