Una iniciativa sanitaria pionera busca detectar a tiempo una mutación hereditaria especialmente agresiva.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
Gran Canaria afronta una oportunidad inédita para prevenir la muerte súbita de origen genético, especialmente en personas jóvenes. Una iniciativa impulsada por la Fundación Umiaya de Muerte Súbita, en colaboración con el Cabildo de Gran Canaria, ha puesto en marcha un cribado genético gratuito destinado a identificar a las personas portadoras de una mutación concreta que, sin diagnóstico previo, puede provocar fallecimientos inesperados incluso en la infancia. El proyecto fue explicado por el cardiólogo Aridane Cárdenes en el programa Escándalo, dirigido y presentado por Marga de la Cueva, en Radio Las Palmas.
La singularidad genética del Archipiélago, marcada por la endogamia histórica, ha favorecido la aparición de cardiopatías familiares que hoy pueden identificarse con precisión gracias a los avances de la genética médica. En el sur de Gran Canaria, especialmente en municipios como San Bartolomé de Tirajana y Santa Lucía, se concentra una mutación hereditaria muy agresiva, responsable de decenas de muertes súbitas en una misma familia a lo largo de generaciones.
“En Canarias hay muchas cardiopatías familiares y esta mutación en concreto es especialmente agresiva”, explicó el doctor Cárdenes.
Una mutación que se puede detectar a tiempo
El cribado está abierto a cualquier persona, aunque se dirige de forma prioritaria a quienes residan en el sur de la isla, tengan antepasados de esa zona o cuenten con antecedentes familiares de muerte súbita o cardiopatías hereditarias. El proceso es sencillo: inscripción en la web de la Fundación Umiaya, consentimiento informado y una muestra de saliva, suficiente para detectar la mutación genética.
La iniciativa no distingue por edad. Niños y adultos pueden someterse a la prueba, ya que la enfermedad puede manifestarse desde edades tempranas. El especialista subrayó un dato clave para las familias: si uno de los progenitores da negativo, los hijos no pueden ser portadores, ya que no existe salto generacional.
“Esta enfermedad también afecta a niños; ha habido familias donde han fallecido hermanos con apenas nueve o once años”, señaló.
Resultados que avalan la prevención
La eficacia del cribado no es una hipótesis. En 2007, tras identificarse la mutación en una familia con 34 fallecimientos, se localizó a 244 portadores. Desde entonces, quienes han seguido el tratamiento indicado no han registrado muertes súbitas. Sin embargo, el paso del tiempo y la dispersión familiar han dejado casos sin diagnosticar, con al menos diez fallecimientos posteriores entre personas no cribadas.
“Desde que los portadores cumplen el tratamiento, no ha muerto ninguno por muerte súbita”, afirmó el cardiólogo.
El abordaje médico también ha evolucionado. Frente a la implantación sistemática de desfibriladores, hoy existen tratamientos farmacológicos eficaces que reducen el riesgo de forma notable, siempre que la mutación sea conocida.
Prevenir hoy y proteger a futuras generaciones
La iniciativa abre además la puerta a la prevención a largo plazo. En parejas portadoras, la medicina reproductiva permite realizar un diagnóstico genético preimplantacional para seleccionar embriones libres de la mutación, evitando su transmisión a los hijos. La probabilidad de herencia es del 50 por ciento, un dato que refuerza la importancia del diagnóstico precoz.
“Con un acto tan sencillo se puede iniciar una cascada de diagnósticos y prevenir muchas muertes”, resumió Cárdenes.
El alto número de inscripciones recibidas en los primeros días refleja la preocupación social y la confianza en un programa que convierte la divulgación científica en una herramienta directa de salud pública. Para Gran Canaria, el cribado no es solo una prueba genética, sino una oportunidad real de salvar vidas.
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