El desarrollo de la cría de orca en Loro Parque consolida avances científicos y programas de bienestar animal en un contexto clave para la biodiversidad marina.
La cría de orca Teno ha cumplido su primer año de vida en Loro Parque, un hito que pone en valor los avances en el cuidado de cetáceos y la importancia de los programas de conservación en entornos controlados. Su evolución durante estos doce meses ha sido positiva, en un contexto en el que en la naturaleza cerca de la mitad de las crías no supera su primer año debido a la fragilidad de su sistema inmunológico.
Desde su nacimiento el 31 de marzo de 2025, Teno ha estado bajo la supervisión de un equipo multidisciplinar formado por cuidadores, veterinarios e investigadores. Según los datos aportados por el propio centro, su crecimiento ha sido constante y presenta un comportamiento activo y señales tempranas de socialización, factores determinantes para su bienestar futuro.
Un desarrollo controlado
El primer aniversario se ha celebrado con una actividad especial en la que los cuidadores prepararon una tarta adaptada a la dieta del animal, dentro de un programa de enriquecimiento ambiental que busca estimular sus capacidades cognitivas y conductas naturales.
Este tipo de acciones forman parte de las rutinas diseñadas para mejorar la calidad de vida de los animales en cautividad y reforzar el vínculo con el equipo humano encargado de su cuidado.
El papel de Morgan
Uno de los elementos clave en el desarrollo de Teno ha sido su madre, Morgan, cuya historia está marcada por su rescate en 2010 en estado crítico en los Países Bajos, donde se detectó su sordera.
Gracias a la implementación de un sistema de comunicación basado en señales luminosas, el equipo del parque logró su integración, abriendo nuevas líneas de investigación en el cuidado de cetáceos con necesidades especiales. Durante este primer año, Morgan ha mostrado un comportamiento maternal sólido, favoreciendo el amamantamiento y el desarrollo emocional de la cría.
El nombre de Teno, elegido por votación popular con más de 7.000 participantes, rinde homenaje al macizo natural del mismo nombre en Tenerife, reforzando el vínculo entre la biodiversidad marina y el patrimonio del archipiélago.
Para los responsables del parque, este aniversario representa un ejemplo del papel que pueden desempeñar los centros especializados en la conservación, la investigación y la educación ambiental, en un momento en el que los ecosistemas marinos afrontan crecientes amenazas a nivel global.
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