La visita de León XIV sitúa al Archipiélago como referente moral en un mundo convulso.
Por Redacción | RADIO LAS PALMAS
La confirmación de la visita del Papa León XIV a Canarias ha abierto un espacio de reflexión que trasciende el ámbito religioso y se adentra en lo social y lo ético. Así lo expresó el obispo de la Diócesis de Canarias, José Mazuelos, durante su intervención en el programa Buenos Días a las 8, dirigido por Dulce María Facundo. Sus palabras dibujan un relato en el que Canarias deja de ser periferia para ocupar un lugar simbólico de primer orden.
Mazuelos interpreta la visita como un gesto de reconocimiento colectivo. «Es el reconocimiento de toda la Iglesia al pueblo de Canarias», afirmó, recordando la respuesta solidaria de la sociedad canaria ante la crisis migratoria y otros sufrimientos recientes. En ese reconocimiento se encierra una lectura ética clara. Canarias no es elegida por azar, sino por su comportamiento cívico y humano en un contexto de dolor compartido.
La dimensión social del acontecimiento se refuerza cuando el obispo subraya que la llegada del Papa convierte al Archipiélago en «foco mundial». No se trata solo de visibilidad mediática, sino de responsabilidad. Ser centro de atención implica proyectar valores y ofrecer un ejemplo en un tiempo marcado por la incertidumbre y la fragmentación.
Un hecho histórico con responsabilidad colectiva
La visita será la primera de un Papa a Canarias y, además, la primera del pontífice a España. Para Mazuelos, este hecho tiene un profundo significado simbólico. «Nunca un Papa había visitado Canarias», recordó, subrayando que, frente a destinos tradicionalmente vinculados al catolicismo peninsular, la elección del Archipiélago supone «una lección y un orgullo».
Desde esta perspectiva, el acontecimiento adquiere una lectura que va más allá de la celebración. La historia que se escribe con esta visita interpela a la sociedad canaria en su conjunto. No solo a la Iglesia, sino también a las instituciones y a la ciudadanía, llamadas a asumir el momento como una oportunidad de encuentro y reflexión compartida.
Canarias como altavoz de paz y justicia
El discurso de Mazuelos conecta la visita papal con el contexto internacional. En un mundo atravesado por conflictos y tensiones geopolíticas, el obispo destaca la necesidad de referentes morales. «Siempre son necesarios unos referentes morales, una luz ética que ayude a buscar la justicia y la paz», afirmó, situando al Papa como una voz que clama en medio del ruido global.
Desde Canarias, ese mensaje adquiere un valor simbólico añadido. El Archipiélago aparece como espacio de frontera, de acogida y de diálogo, capaz de amplificar una llamada universal. Mazuelos recordó que el Papa León XIV está «muy preocupado por la paz» y vinculó esa preocupación a la necesidad de repensar la justicia a escala global, en un momento en el que el derecho internacional se ve debilitado.
El cierre de su intervención deja una idea clave para el análisis social. La visita no es un acto aislado, sino un proceso colectivo. «Es una labor de toda la Iglesia de Canarias, de todas las islas», señaló, apelando a la implicación de todos. En esa llamada se resume el sentido ético del acontecimiento. Canarias no solo recibe una visita histórica, asume también el reto de estar a la altura del mensaje que proyecta al mundo.
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